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Las Fortalezas y como vencerlas – Segunda instalación

Seguimos hablando de las fortalezas. Si no has leído la primera presentación sobre este tema, házlo antes de seguir con esta.

Vimos que hay tres fuentes básicas de donde surge toda fortaleza, y todavía estamos en la primera que es: El mundo en el cual hemos nacido. Dentro de este primer punto, había cinco áreas. Ya hablamos de las primeras tres que fueron:

• La cantidad de amor, o falta de amor que recibimos como niños
• La aceptación y aprobación o falta de ellas que recibimos como niños
• El ambiente cultural en el cual crecimos

Y hoy vamos con los dos que quedan:

• Las presiones y los valores de nuestros iguales
• Nuestro parecer físico e inteligencia

A. Las presiones que vienen de los que nos rodean, pueden ser increíblemente fuertes, y pueden llegar a levantar fortalezas en nuestras vidas que son difíciles de vencer.
Todos tenemos una necesidad de ser aceptados por nuestros iguales. La aceptación es una lucha que libramos toda la vida.

    1.) Como niños pequeños, buscamos la aceptación de nuestros padres
-Cuantos niños han tenido que crecer sin jamás poder agradar a su padre o madre y esto llega a ser un lastre en la vida de esa persona con el cual batalla al ser adulto. Aun sin saber         porque siente tal inseguridad como adulto, puede ser porque no recibió esa aceptación tan importante que un padre le da a sus hijo/a. Si un niño crece sintiendo que nunca pudo agradar o complacer a sus papas, esto puede dejar una fortaleza en su corazón de inseguridad que seguirá allí toda su vida, si no encuentra una solución en Dios.

    2.) Como adolescentes, anhelamos la aceptación de nuestros iguales.
-Los problemas y los retos de la juventud sólo se incrementan con la necesidad que todos tenemos de sentirnos aceptados por nuestros iguales. Muchos de los problemas en los cuales se meten los adolescentes, es porque quieren ser aceptados por sus amigos. Esa necesidad les lleva a hacer cosas y meterse en situaciones que normalmente no harían y donde en otras circunstancias no se encontrarían. Sólo las hacen porque quieren ser aceptados.
Y si siguen esta trayectoria de siempre intentar agradar a otros para ser aceptados, esto impedirá que lleguen a ser los adolescentes y las personas que Dios los creo ser, porque siempre están intentando ser algo que no son.

     3.) Como adultos necesitamos la aceptación de nuestros colegas y socios
Cada uno de nosotros tenemos la necesidad de sentirnos valorados; que nuestras vidas cuentan para algo. En el trabajo y con los amigos, queremos ser aceptados porque necesitamos saber que aportamos algo importante. Que nuestras vidas valen. Que formamos parte del equipo. Que lo que traigo al grupo es de valor.
Pero esta necesidad puede llegar a convertirse en una fortaleza negativa en nuestras vidas si todo lo que hacemos es sólo por el deseo y la necesidad de ser aceptados. ¡Qué lucha es esta! Porque dejamos de vivir nuestras vidas, y empezamos a vivir la vida que creemos que otros quieren que vivamos. Esto si es una pérdida de tiempo y de esfuerzo. Dios te creo único, y con un valor incalculable. Y cuando reconocemos esto, podremos vivir libres de las presiones que otros ponen sobre nosotros para ser alguien diferente.

   4.) Como casados, florecemos o nos marchitamos dependiendo de la aceptación de nuestro cónyuge.
-Todos tenemos la necesidad de ser amados y aceptados. Cuando uno de los conyugues en una pareja no acepta a la otra, eso puede crear una inseguridad e inestabilidad en la relación que puede crear fortalezas en la vida de la persona no aceptada. A veces es porque el que no acepta, sólo viene practicando lo que ya está en su vida, a causa de las fortalezas ya creadas en él de niño. Y porque él mismo siente esa inseguridad, esa falta de pertenencia y de valor, lo proyecta sobre su esposa y causa los mismos sentimientos en ella.
Es por eso que la Biblia le dice al hombre que “ame a su esposa, como Cristo amó a la iglesia”. La mujer tiene esa necesidad básica de ser amada y protegida. El hombre sin embargo, tiene la necesidad de ser valorado y aceptado. Si la mujer continuamente le está diciendo a su esposo, “no vales para nada”, “no eres un hombre”, etc, esas palabras pueden dañar tanto que el resultado será una fortaleza de inseguridad y de falta de valor.

Ahora vamos a la última área de este primer punto, de donde vienen las fortalezas, que es:
El mundo en el cual hemos nacido. Podemos ver fortalezas en nuestras vidas que son producto de:

B. Nuestro parecer físico y nuestra inteligencia.  Esto puede ser grande, ya que nuestra sociedad pone un énfasis tan gigantesco sobre la belleza y el parecer físico. ¿Quién de nosotros no tiene algo de su fisionomía que no le gusta? ¡Y si tenemos los medios, nos gastamos un dineral en intentar cambiar esa cosa!
En mi caso particular, yo nací con unas orejas bastante “hermosas”, por no decir ¡MUY GRANDES! Durante mi niñez, todos los niños se reían de mis orejas y me ponían apodos como:
“Mickey Myers”, o “Dumbo” u otras cosas. De hecho, mis orejas me llegan por herencia, ya que mi papa tiene un par igual de grande. Una vez estábamos los dos ante el espejo del baño y mi papi dijo: “hijo, tenemos las orejas tan grandes, que parece que tenemos la cabeza entre paréntesis”! En serio, ¡Lo dijo!
Cuando me avergonzaba por algo, mis orejas se ponían muy rojas y parecían centelleantes. Todavía recuerdo una vez que estaba en cuarto de primaria, y la maestra me puso de pie y me avergonzó en frente de toda la clase por no saber una respuesta. Bueno, eso no fue lo que más me dolió. Lo que realmente recuerdo, es que la peliroja con la cual estaba yo enamorado, me miro y grito a toda la clase, “mira sus orejas. ¡Están rojas y brillan!”
¡Mi pobre corazón de niño de nueve años! Esto hace 53 años y todavía lo recuerdo.

Otra cosa que iba en mi contra, era mi estatura. Siempre era el más pequeño de la clase. Aún más pequeño de todas las chicas. ¡No pasé a la chica más bajita de mi clase hasta llegar a segundo de preparatoria! Me decían: “David de transistores”.
Ahora, mis orejas y mi estatura podrían haber sido la fuente de una fortaleza de gran inseguridad en mi vida, donde yo continuamente desearía que fuesen diferentes. Sin embargo, esa no es mi historia. Mis orejas nunca fueron un problema para mí. Tampoco mi estatura. Nunca me miraba al espejo deseando ser diferente. ¿Por qué? ¿Cuál fue el motivo de que estas cosas no dejaran una gran fortaleza en mi vida de falta de amor propio?
Desde que recuerdo, mi padre siempre me miraba, y con amor y orgullo y me decía por lo menos una vez al día si no más, “hijo, ¡naciste para ser un líder!” Esto me lo repetía vez tras vez, día tras día, un año tras otro. Cuando yo me miraba al espejo, yo no veía a un niño bajito de grandes orejas. Lo que yo veía, era un niño de gran estatura, con orejas hermosas, con un gran llamado de ser líder en esta vida.
Y esa es la diferencia querido amigo en crear una fortaleza negativa o una positiva. Las palabras de mi padre edificaron un mí una fortaleza tan positiva de auto estima, que mis deficiencias en lo natural, no me afectaron.

Y ESO ES LO QUE DIOS HACE CONTIGO. LA PALABRAS QUE ÉL HABLA DE TI SON DE HERMOSURA, DE INTELIGENCIA, DE PODER, DE FUERZA…..DE TODO LO QUE NECESITAS PARA VENCER LAS MENTIRAS DE LA SOCIEDAD EN LA CUAL VIVIMOS QUE TE DICEN QUE NO VALES, QUE NO ERES HERMOSA, QUE NADIE TE QUIERE. LAS FORTALEZAS CREADAS EN NUESTRAS VIDAS PUEDEN CAER ANTE EL AMOR, LA ACEPTACIÓN Y LA APROBACIÓN DE DIOS.

Seguiremos hablando de este tema en la próxima instalación. Todavía nos quedan otras dos fuentes de fortalezas. Pero en todo esto empezaremos a ver como las fortalezas en nuestras vidas pueden caer ante la verdad de Dios.

Un abrazo
David

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