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LAS FORTALEZAS, Y COMO VENCERLAS

LAS FORTALEZAS, Y COMO VENCERLAS.

Al estar viviendo en España, del 80 hasta el 95, muchas fueron las veces que iba a visitar los lugares históricos de La Mancha donde vivíamos. Estos castillos antiguos, muchos en mal estado y derrumbándose, fueron edificados ya sea por los Moros, o por los “Cristianos” hace muchos siglos y se encontraban en un monte, o una colina, o un paso de montaña. Eran fortalezas y estaban allí para proteger a los de esa zona, o para impedir que otro les conquistara, tomando su terreno. Además de lo mencionado, estos castillos servían como cárceles y lugares de ejecución para los soldados derrotados de la otra banda. Muchas batallas famosas se pelearon en sus entornos, y muchos murieron ya sea protegiendo o atacando. Cuando yo caminaba entre esos muros derribados y cayéndose, me imaginaba las batallas, las victorias, las derrotas de antaño. Pero luego me puse a pensar….

Nosotros también estamos en batalla y nos enfrentamos a fortalezas que el enemigo ha levantado para mantenernos cautivos o para impedir nuestro avance. Estas fortalezas las encontramos en nuestra mente y nuestras vidas. Pueden ser buenas, o malas. Pueden protegernos, o impedir que seamos libres. Pueden obstaculizar nuestro avance y nuestro crecimiento, manteniéndonos en esclavitud por años, si no por toda la vida.

Por eso vamos a empezar un estudio sobre estas fortalezas. La razón es que tengo un profundo deseo de cada uno de nosotros caminemos en libertad tanto en nuestra mente como en nuestro espíritu y en todo lo que tiene que ver con nuestra vida mientras que estamos sobre este planeta.

Para empezar, tenemos que contestar a la pregunta, ¿qué es una fortaleza?

Una fortaleza es una atadura. Es algo que impide que vivamos en libertad, o en victoria. Puede haber fortalezas nacionales, o en ciudades o familias o en nuestras vidas personales. Es algo que nos ata, que nos mantiene sin poder para cambiar ciertas formas de pensar, o de ser. Puede ser algo tan obvio como “el machismo” de Latino América, a algo más escondido como el temor personal al fracaso, cosa que impide que una persona logre victorias en su vida o haga cosas grandes.

Igual que se lleva tiempo para construir un edificio, una fortaleza no surge de noche a día, sino con el tiempo y las condiciones propicias, se va creando o edificando hasta ser una fortaleza en nuestra vida, o familia o país.

Cuando venimos a Jesús y le entregamos nuestras vidas reconociéndole como nuestro Señor, algunas de las fortalezas que se encuentran en nuestra vida caen por el hecho de que Él ahora vive en nosotros. Pero otras, están más arraigadas en nuestra personalidad y por eso seguimos con inseguridades, temores, falta de autoestima y muchas otras.

Mi deseo es que a través de este blog, tú puedas llegar a un punto donde puedas reconocer las fortalezas que te han atado y que te han mantenido esclavo a cierta forma de ser o de pensar. Y reconociéndolas, puedas salir a la luz de Dios, viviendo en el gozo de la libertad que Él tiene para nosotros.

HAY TRES FUENTES BÁSICAS DE DONDE SURGE TODA FORTALEZA.

Estas son:

1. El mundo en el cual hemos nacido
2. Las experiencias por las cuales pasamos en esta vida
3. Las doctrinas o enseñanzas falsas que recibimos

Empecemos con la primera:

El Mundo en el cual hemos nacido

Las corrientes de información y de experiencia que continuamente dieron forma a nuestras percepciones infantiles, son la fuente mayor de fortalezas en nuestro interior. Por ejemplo:

• La cantidad de amor, o falta de amor que recibimos como niños
• La aceptación y aprobación o falta de ellas que recibimos como niños
• El ambiente cultural en el cual crecimos
• Las presiones y los valores de nuestros iguales
• Nuestro parecer físico e inteligencia

Hablemos del amor. Muchas de las inseguridades que sufrimos al ser adolescentes o adultos pueden ser un producto de una falta de expresión de amor en nuestra familia cuando éramos pequeños. Por ejemplo, muchas niñas que han sido promiscuas al llegar a su adolescencia, y luego han ido de hombre a hombre buscando amor, es porque no tuvieron un padre en casa, o porque ese padre no supo expresarles su amor y su cariño. Cosa que es imprescindible en la vida de una niña. Cuantas veces he aconsejado a mujeres con esta historia. Esa falta del cariño físico de su papá al ser pequeñas, ha llegado a crear una fortaleza de inseguridad, donde ahora buscan el amor y el cariño de forma ilícita y dañina.

O a veces, la falta de amor nos afecta de otra forma al crecer. Nos encontramos que nosotros mismos no somos capaces de expresar amor a otros o a nuestros hijos. Nos hemos convertido en nuestros padres o esas personas que no supieron amarnos. Esa falta de amor en nuestras vidas, ha llegado a ser una fortaleza que nos impide el poder demostrar amor.

¡Pero Dios puede romper estas fortalezas!

Cuando nos damos cuenta que Él es un padre amoroso, y aceptamos vivir en Su amor y Cariño, podremos empezar a vivir una vida limpia, libre de promiscuidad e inseguridad.

Cuando empezamos a aceptar el amor que Él nos ha expresado y nos expresa todos los días, podemos empezar a expresar ese mismo amor a otros, y nos daremos cuenta que poco a poco, somos personas cariñosas, que sí pueden expresar y dar amor, cómo también recibirlo.

¿Y qué de la ACEPTACIÓN? ¡Cuántos niños han crecido a ser adultos llenos de inseguridades y odiándose a sí mismos! Todo esto puede ser resultado de una falta de aceptación por parte de sus padres o familiares al ser niños. Si un niño escucha continuamente: “no puedes hacer nada bien”, “que tonto eres”, “ni quisimos tenerte. Llegaste por accidente”, “porque no puedes ser como tu hermano”, y un sinfín de palabras dañinas, crecerá a creer esas cosas de sí mismo. Se creerá tonto, sin poder hacer nada bien, no llegando al nivel de su hermano….y lo peor de todo, se creerá no querido, no aceptado…un accidente. ¡Qué triste!

Sin embargo, en Dios no existen los accidentes. La Biblia nos dice que Dios te conoció aun antes de nacer. De hecho, Él te estuvo tejiendo en el vientre de tu madre. ¡Eres especial y único para Él! ¡No existe otra persona sobre la faz de la tierra igual que tú! Él te hizo, tal como eres y TE AMA Y TE ACEPTA TAL COMO ERES. Dios no hace cosas tontas. TODO LO QUE ÉL HACE ES BUENO.

Derriba de una vez esa fortaleza que te está diciendo lo opuesto. Ahora mismo di: “Dios, te doy gracias porque me amas y me aceptas tal como soy. Ayúdame aceptarme a mí mismo y no menospreciar lo que Tú has hecho!”

Repite esa oración cuantas veces sea necesario hasta ver caer esa fortaleza de inseguridad y de no sentirte aceptado.

El ambiente cultural en el cual naciste, ¿qué tiene que ver eso? Cada cultura tiene cosas que pueden crear las fortalezas en nuestras vidas. Ya mencioné el “machismo” de Latino América. Los niños crecen con un sentido de superioridad y derecho sobre la mujer. Aunque no lo creas, esta es una fortaleza diabólica que ha hecho tanto daño, no sólo a las mujeres, sino a los mismos hombres también. No hay NADA santo ni bueno en el machismo. Es una fortaleza que debe caer ante el amor de Dios. Cómo hombres, debemos ser sensibles a las necesidades de nuestra esposa, de nuestras hijas. ¿A caso Cristo es machista con la Iglesia? ¿No se entregó totalmente a ella, sin esperar nada a cambio? Y Él nos llama como hombres a hacer lo mismo. El hecho de que somos hombres, no nos da EL derecho a pisotear y menospreciar a la mujer como una criatura inferior. Dios la hizo igual que al hombre. Ante Dios, todo es parejo. DIOS NO ES MACHISTA.

Si amas a Dios, y quieres agradarlo como hombre, le pedirás que te ayude deshacerte de cualquier rasgo machista que puedas llevar.

¿O que de la cultura Musulmana? Sin meternos en la doctrina del Islam, ni hacer acusaciones al respeto, esta cultura tiene una fortaleza que se llama “el fatalismo”. O sea… lo que pasa, sea bueno o malo, es porque Dios quiere que así sea. Esta es una fortaleza que roba al hombre el poder vencer las obras del diablo, porque esas sí no son la voluntad de Dios.

¿O que de la cultura Americana? Aquí podríamos hablar de un montón de cosas, pero limitémonos por el momento a la fortaleza del consumismo. Crecemos aquí pensando que necesitamos de tantas cosas para ser felices. Y nos gastamos la vida y la salud almacenando cosas, pensando que así seremos felices. Esto sin duda es una fortaleza de la cual Dios quiere librarnos.

Pero cuando lo ponemos a Él en primer lugar de nuestras vidas, y reconocemos que TODO lo que tenemos es porque Él es bueno, podemos llegar a librarnos de esa fortaleza que nos dice que nuestra felicidad y cumplimiento depende de cuánto podemos comprar y almacenar. ¡Esa libertad tiene que ser maravillosa!

Seguiremos en la próxima sesión hablando de lo que nos faltó hoy. Pero lo que podemos hacer ahora es empezar a reconocer que esas áreas en nuestras vidas donde somos derrotados continuamente, pueden ser porque existe una fortaleza allí que nos ha mantenido y nos sigue manteniendo cautivos.

Reconociéndolo es el primer paso a la libertad. Una vez que sabemos que existen estas fortalezas, podemos empezar a buscar ayuda, ya sea a solas con Dios, o por medio de la consejería. Porque la verdad es que muchas veces necesitamos que otros nos ayuden en estas áreas.

Bien, mi oración es que el amor de Dios esté con cada uno que se ha tomado el tiempo para leer este blog. No se pierdan las próximas instalaciones.

El Pastor David

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