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¡Soprendidos por la Resurrección!

¡Sorprendidos por la resurrección! Se acerca la Pascua y como se acostumbra, estaremos celebrando la pasión y la resurrección de Jesús juntos con millones de personas en todo el mundo. Este es el tema central del cristianismo. No sólo la muerte de Jesús en la cruz, sino su resurrección de los muertos. ¡Qué victoria!

¡Qué triunfo sobre la muerte y la tumba! Como dijo San Pablo en 1 Corintios 15:55 “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” Y aunque sabemos que esto es cierto, parece que seguimos experimentando la muerte y sepultura de tantas cosas en nuestras vidas, aun cuando oramos y pedimos lo contrario. La muerte de ideas, visiones, anhelos, logros…y nos preguntamos ¿por qué no respondió Dios a nuestra fe y a nuestras oraciones?

Y muchas veces acabamos sepultando algo que pensábamos iba a vivir por mucho tiempo y traer mucha bendición.

Hay una historia en el evangelio según San Juan capítulo 11, que habla precisamente de esto y puede darnos perspicacia en cuanto a este tema.

Lázaro, Marta y María eran íntimos amigos de Jesús. Su casa era el lugar donde Jesús iba a descansar y pasar un tiempo entre amigos. Había una relación… un vínculo de amor que los unía.

Un día Lázaro cae enfermo y se pone bastante grave, tanto que sus hermanas temen por su vida y mandan llamar a Jesús a que venga y lo sane. Las hermanas estaban convencidas que Jesús vendría, ya que tenían una íntima amistad con Él. Seguramente se sentiría comprometido a llegar con prisa al saber lo grave que se encontraba su amigo. Pero Marta, por si las dudas, le recuerda a Jesús su obligación de venir cuanto antes, usando estas palabras: “tu amigo, el que amas, está enfermo”.

Jesús responde a los mensajeros, “esta enfermedad no es para muerte sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.”

Que sorpresa se llevaron las hermanas. ¡Qué desánimo! ¡Qué confusión! Todo lo que ellas creían y pensaban quedo en la cuneta de su fe, y se preguntaron, ¿Qué hicimos mal? ¿Por qué no vino Jesús cuando lo esperábamos?

Si esta historia se acabase con ellas, pues sería simplemente otra historia. El problema es que esto se repite en nuestras vidas de forma continua y experimentamos los mismos sentimientos de las hermanas cuando le pedimos algo a Dios y parece que no llega a tiempo.

Por eso vamos a ver qué es lo que pasa en este relato, y si llegamos a entenderlo, llegaremos a entender muchas cosas  que han sido una fuente de desánimo y tristeza en nuestras vidas.

Aquí vemos tres cosas que entran en juego cuando vamos a Dios en un momento de necesidad.

1) Dios no ve la situación desde el mismo punto de vista que nosotros la vemos.
-las hermanas sólo veían la enfermedad de su hermano y la necesidad de sanidad para que no muriese.
-Jesús dijo que esta enfermedad no era para muerte.

2) En cada problema o dificultad que experimentamos, Dios tiene otro propósito que el nuestro.
-las hermanas sólo buscaban que su hermano recuperase la salud.
-Jesús buscaba la gloria que el Padre y el Hijo recibirían.

3) El horario que Dios tiene no es el nuestro.
-las hermanas querían que viniese en ese mismo momento.
-Jesús se quedó dos días más donde estaba, aún después de recibir el mensaje.

En todo problema que se nos presenta en la vida, tenemos la opción de verlo de nuestro punto de vista, y como consecuencia sufrir el desánimo, el dolor y la tristeza que se presenta cuando Dios no responde como pensábamos debería de responder, o podemos intentar ver las cosas desde el punto de vista que Dios tiene, y como consecuencia experimentar LA RESURRECCIÓN DE LO QUE HA MUERTO.

Querido amigo, no sé a qué te enfrentas el día de hoy. Puede que estés sufriendo la pérdida de algo querido, algo importante en tu vida. Algo que ya sepultaste. Pero aún en medio de tu dolor, no te olvides de lo que Jesús le dijo a Marta, y te dice a ti: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”

¡Sí, Jesús es la resurrección y la vida! Recordemos eso al entrar en estas fechas.

Si te interesa el tema de hoy, estaré predicando sobre este pasaje el domingo día 29 de este mes de marzo. Veremos mucho más a fondo cómo puedes experimentar el poder de Dios en tu vida. Poder que resucita lo muerto, aunque esté sepultado y hiede ya.

¡Invita a tus amigos! ¡Trae a tus familiares! ¡Y juntos, veremos la Gloria de Dios!

En Su Amor
El Pastor David

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